miércoles 24 de junio de 2009

San Juan/Sant Joan 2009

Hoy estoy más que harto de hacer presupuestos.

Estoy ahora con un suelo radiante para una iglesia en Yepes, que tengo que enviar al cura esta tarde porque quiere transmitirlo a sus feligreses.

Estoy coordinando el inicio de dos obras, la de Yepes y la de Aranjuez, donde tenemos que comenzar en dos semanas como máximo

Estoy pendiente de dos obras ya terminadas pero con algunos asuntos pendientes, pruebas de máquinas, etc.

........

Pero el día es lindo

Con sol y algo de brisa

Rebe ha aprobado la selectividad

Tengo una mujer que me ama

y muchos amigos


y entradas para U2!!!!!!


(extracto de chat con Carolina esta mañana)


lunes 22 de junio de 2009

para indignarse con calma











viernes 12 de junio de 2009

aparejando (12)


En ocasiones uno, dentro de un espacio arquitectónico determinado, siente una extraña sensación de comodidad. No hace falta haber leído mucha arquitectura. Seguramente no hace falta haber leído nada de arquitectura. Son cosas que se sienten.
En ocasiones uno, dentro de un espacio arquitectónico determinado, siente que ese lugar es eterno, como si siempre hubiera estado ahí. Da igual si es contemporáneo o no. Uno siente que pertenece a ese espacio y que ese espacio no podría haber sido imaginado de ninguna otra manera.
A mí me gusta imaginarme durmiendo en esas edificaciones, tirándome encima de un banco y sintiendo la textura de la madera, del hormigón...porque me generan paz, armonía y aunque pueda parecer estúpido, también me generan ternura.
Hoy he estado en uno de esos lugares. Dos veces. Una a la ida y otra a la vuelta. Eran unas escaleras mecánicas. En Toledo. Sólo unas escaleras mecánicas.
Pero he vuelto a sentirlo.
Me he imaginado subiéndolas y bajándolas sin parar, con música, con tiempo. Arriba y abajo.

Y después, en casa, investigando la autoría de las mismas, me encuentro (como otras veces) con que no soy el único que ha sentido algo. Suele ocurrir. Las cosas, si están bien pensadas, bien hechas, dejan poso.

martes 9 de junio de 2009

abstencionista (por primera vez)

Sean coherentes sus señorías.
De una puñetera vez.
Si se lanzan mierda desde el estrado, cuando se crucen por los pasillos levántenle el dedo corazón de la mano al contrario. Por favor. Si se encuentran por la calle, no paren a saludarse, no pregunten cómo está la familia, y mírense con desdén. Si se cruzan en la cafetería del Congreso de los Diputados, hagan como que se tropiezan y tírenle el café encima al diputado del partido opositor. Con un poco de suerte se rebota y terminan a hostias ahí mismo. Si coinciden en el gimnasio, quítenle los calzoncillos al señor diputado mientras se ducha. Escúpanse cuando tengan oportunidad en lugar de sonreírse. No se den palmadas en la espalda y no se miren con complicidad. Y por favor, por favor, no tomen cerveza juntos.
Si se tiran mierda desde el estrado, sean coherentes.

Porque nosotros los escuchamos. Y nos obligan a estar de un lado o del otro. A posicionarnos. Y como no nos conocemos todos, corremos el peligro de terminar odiándonos. Mientras ustedes toman cañas después de despellejarse en público.

Sean coherentes. Y valientes. Zúrrense si es lo que quieren.
Pero déjennos ya en paz!

domingo 24 de mayo de 2009

artículos leídos en domingo (2)

Hoy leo en El País dos artículos muy interesantes:

1. Prostitución, una esclavitud no tan invisiblede Milagros Pérez Oliva desde su tribuna El Defensor del Lector.
2. La batalla de El Ruedo, que escribe Daniel Borasteros en el suplemente autonómico Madrid.

2. Este artículo tiene su gracia. Hace tres años que vivo en Madrid, y al poco de instalarme, en una visita de Emili (colega) descubrí gracias a él el edificio de Sáenz de Oiza en la M-30. Estuvimos una mañana haciendo fotos por ahí. Me impresionó esa mole de fábrica de ladrillo tan imponente y sin embargo -y gracias a la cadencia y dimensión de sus ventanas- tan armoniosa. Se le conoce como El Ruedo, y está en Moratalaz.
Pues bien, el alcade de Madrid, el siempre activo y entusiasta Alberto Ruiz Gallardón, proyecta construir una pasarela que, atravesando la M-30, conecte Moratalaz y Retiro. Parece que a unos cientos de metros hay manera de atravesar ese río automovilístico que es lo que ahora debemos llamar Calle30 por la calle Vinateros. No lo sabía, pero bueno. El temita es que dicho proyecto no ha hecho ni puta gracia a uno y otro lado del río asfáltico. Aunque el conflicto no es nuevo, y tiene su origen no en Madrid sino desde que el mundo es mundo, es muy gracioso como el alcalde se ha metido en un lío interesante. Y es muy gracioso leer las manifestaciones desde Retiro y desde Moratalaz.
En resumen, la cosa va de pijos y, como comienza el artículo, "Los chicos de El Ruedo", que "son famosos" y "han salido en la tele cantando flamenco, haciendo sonar los motores de sus coches tuneados".
Desde Retiro no les mola mucho la idea de "que los individuos del otro lado de la frontera tengan acceso a sus jardines "para vender drogas"".
Desde El Ruedo tampoco les entusiasma la pasarela de marras, no vaya a ser que "nuestros niños se vuelvan tan tontos como los suyos".
Así que el barrio pijo tiene miedo que los flamenquitos vayan allí a vender drogas (porque todo el mundo sabe que los pijos no consumen drogas), y los flamenquitos no quieren que sus hijos se vuelvan pijos.
¿No tiene su gracia?
Así que ya tenemos el lío montado. Y todo por....oh, sorpresa! un centro comercial justo al lado del edificio, donde habrá que llevar a los pijos a comprar. Vaya tela! Otra vez la arquitectura, o el urbanismo, o la política, generando problemas en lugar de solucionarlos.




artículos leídos en domingo (1)

Hoy leo en El País dos artículos muy interesantes:

1. Prostitución, una esclavitud no tan invisible, de Milagros Pérez Oliva desde su tribuna El Defensor del Lector.
2. La batalla de El Ruedo, que escribe Daniel Borasteros en el suplemente autonómico Madrid.

1. En el primero de ellos la autora se hace eco del "chaparrón" de cartas y mensaje de los lectores relacionados con la incoherencia de El País entre denunciar la actividad de las mafias de la prostitución (como se observa en la serie de vídeos y reportajes muy interesantes incluidos durante la semana pasada en la edición digital del periódico) y seguir dando cabida a anuncios de contactos. Como dice en su artículo:
"El diario publica una media de tres páginas diarias de estos anuncios, a las que hay que añadir la última página de El País Semanal,en la que aparece una estridente amalgama de ofertas que abarca desde "los vídeos más calientes" a "intercambio de parejas", "guapos gay" o "chicas con chicas", y hasta una "maestra del dolor"
Del artículo me llaman la atención un par de manifestaciones. Por una parte me sorprende constatar que los ejemplos de opiniones de lectores utilizados van en la línea "tengo niños pequeños y no me gusta que vean esos anuncios", o "yo arranco esa última página de El País Semanal para que no la vean mis niños", etc. A mí, honestamente, lo que me molesta es que un periódico que denuncia algo muy-pero-que-muy denunciable se lucre al mismo tiempo con ese algo. No me molestan los anuncios en sí, o esa última página de El País Semanal donde (y la tengo delante) básicamente se pueden ver dos hombres besándose o mujeres con un teléfono en la mano. No veo desnudez (que tampoco me molestaría) por ejemplo. Supongo que habrá muchos lectores que se hayan dirigido al Defensor del Lector denunciando esa incoherencia entre la denuncia y el lucro, pero en el artículo únicamente se transcriben mensajes que destilan cierto conservadurismo. Pero es igual, porque también se debe valorar que el propio periódico publique este ejercicio de autocrítica (aunque no corrija el asunto en sí). Y en referencia a las opiniones desde la dirección de El País, me sorprende también el argumento del subdirector:
"La sociedad española no ha resuelto el debate sobre la prostitución y el mundo que lo rodea. El Gobierno, por ejemplo, ha renunciado a prohibirla o regularla, pese a las numerosas comisiones o estudios que ha elaborado. Ojalá hubiera una clarificación al respecto y, sin duda, el periódico cumpliría la ley como lo ha hecho siempre"
Vaya, que hasta que la sociedad española no se clarifique o el Gobierno no elabore una ley y se apruebe El País sigue teniendo coartada. Pues vale.
Pero digo yo, ¿qué tiene que ver esto con que un periódico dé ejemplo, o aclare sus principios o su Libro de Estilo? Según comenta la Defensora del Lector "diarios como el Frankfurter Allgemeine, Le Monde, Daily Telegraph oThe Guardian no publican este tipo de anuncios". Falta añadir que Público tampoco, pero no vamos a pedir que se alabe al archienemigo...
De todos modos y para finalizar, si en el Libro de Estilo de EL PAÍS se aclara que "La línea editorial del periódico es contraria al fomento del boxeo, y por ello renuncia a recoger noticias que contribuyan a su difusión", digo yo que tampoco costaría hacer otro tanto con los anuncios de prostitución. O sí. Alomejor costaría mucho. Cuánto sería la pregunta.

jueves 21 de mayo de 2009

Sí. Era posible (3)

Más estímulos. Gracias Judit.


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